viernes, 30 de junio de 2017

KARMA YOGA






Al contrario de lo que su nombre pudiera indicar el Karma Yoga es una poderosa herramienta para evitar el generar karma, contrasta con la vision en Occidente del porque hacemos las cosas ( para ser buenitos, cosa cuchi y ridicula ). Lo conoci por primera vez de boca de Koop en el relato El Tonto, ( reseñado aqui: http://sfaxx.blogspot.com/2010/10/el-tonto-por-sheldon-koop.html ) sin embargo algun tiempo despues lo encontre maravillado de boca del gran Joseph Campbell que es el que traigo aqui hoy.






El cuarto y principal tipo de yoga expuesto en el Bhagavad Gita es conocido como yoga de acción, karma yoga, que aparece al principio de la famosa obra: el campo de batalla al principio de la legendaria Gran Guerra de los hijos de la India (Mahabharata), al final de la era caballeresca védico-aria, cuando la aristocracia feudal de la tierra se autoexterminó en un baño de sangre de mutuas matanzas. Al principio de la portentosa escena, el joven príncipe Arjuna, que está a punto de iniciar lo que sería la más importante acción de su vida, pide al conductor de su carro de guerra, el joven dios Krishna, su glorioso amigo, que le conduzca entre los dos ejércitos enfrentados, desde donde miraría a derecha y a izquierda, reconociendo en ambos ejércitos a muchos familiares y amigos, nobles camaradas y virtuosos héroes, dejando caer su arco y, lleno de piedad y preocupación, diría al dios, su conductor:






"Mis miembros se debilitan, tengo la boca seca y los


pelos de punta. Es preferible que muera aquí mismo antes que


iniciar esta batalla. Si no mataría para gobernar el universo,


¿Porque qué debería hacerlo para gobernar esta tierra? A lo que


el Joven dios replicaría con las siguientes y lacerantes palabras:






"¿De dónde sale esta innoble cobardía?".






Y con ellas empezaría la gran enseñanza:






“Para los que han nacido, la muerte es segura; para el que


ha muerto, el nacimiento es seguro: no elijas por lo inevitable.


Como noble cuyo deber es proteger la ley, al rechazar


luchar en esta guerra justa perderás tanto la virtud


como el honor. Tu verdadera preocupación sólo


debe ser la acción del deber, no los frutos de la acción.


Arroja de ti todo deseo y miedo por los frutos y lleva


a cabo lo que es tu deber.”






Tras estas severas palabras, el dios desveló los ojos de Arjuna, y el joven pudo contemplar a su amigo transfigurado, con el resplandor de mil soles, múltiples rostros y ojos relampagueantes, muchos brazos sosteniendo diversas armas, muchas cabezas y bocas con brillantes colmillos. Y esas dos grandes multitudes que se apiñaban a ambos lados caían volando en el interior de las bocas llameantes, estrellándose contra los terribles dientes, pereciendo; y el monstruo se lamía todos los labios.






"¡ Dios mío ! ¿Quién eres tú?", gritó Arjuna, con todos los pelos erizados. Y del que había sido su amigo, el Señor del Mundo, le llegó esta respuesta :






"Soy el Tiempo, el Destructor de mundos, llegado para la aniquilación


de estos ejércitos. Aunque tú no estuvieses, esos que están a punto


de morir no vivirían . ¡Ahora, ve ahí! Haz como si matases


a esos que yo ya he matado. Haz lo que es tu deber y no sientas


aflicción ni miedo".






En India "llevar a cabo lo que es el deber" significa, "llevar a cabo sin cuestionar nada el deber asignado a tu casta". Arjuna era un noble y su deber era luchar. En Occidente, no obstante, ya no pensamos de esa manera; y por ello el concepto oriental del infalible mentor espiritual ya no tiene sentido entre nosotros . No funciona y no lo hará.